Es muy probable que estés al tanto de la existencia de los préstamos al consumo. Pero, ¿sabes cuándo y cómo se originaron? Con el paso de los años los usuarios han vivido distintas tendencias, por lo que los cambios en los hábitos de consumo han dado lugar a la aparición de estos créditos.

Historia de los Préstamos al consumo: todo lo que necesitas saber

Antes de nada, ¿qué es un crédito al consumo? Se trata de un contrato en el que el prestamista concede un crédito o financiación a un consumidor; bajo una forma de pago concreta y a devolver en un plazo determinado.

Los créditos al consumo se encuentran regulados por la Ley 16/2011 con fecha del 24 de junio; por lo que su existencia en España se remonta a ese momento. Y los consumidores no pueden renunciar a los derechos que implica esta Ley.

No se consideran contratos de crédito al suministro de bienes o prestación continuada de servicios. Pero sí a la concesión de un crédito bajo pago aplazado, préstamo, apertura de crédito u otro medio de financiación.

Es más, el Banco de España (BdE) introduce a los créditos al consumo en una categoría dentro de los préstamos personales. ¿Por qué? Esto es debido a que buena parte de los préstamos personales son destinados a comprar bienes o servicios, por lo que se consideran créditos al consumo.

Es por ello por lo que el BdE considera los créditos al consumo como “contratos en los que una persona física o jurídica ejerciendo su actividad comercial concede a un consumidor un crédito bajo una forma de plazo para satisfacer necesidades personales al margen de su actividad profesional y de al menos 200 €”.

Historia de los Préstamos al consumo

¿De dónde vienen los préstamos al consumo?

El origen de los créditos al consumo se remonta a la segunda mitad del siglo XV. Más concretamente surgieron en el norte de Italia, conocidos como los Montes de Piedad.

La propia Asociación Internacional de Entidades de Crédito Prendario y Social ha afirmado que han sido los frailes franciscanos los que crearon estos “montes pietatis” pensando en los prestamistas judíos; que eran los únicos que daban créditos al consumo a cambio de grandes intereses (30 – 200%).

Con el objetivo de aliviar a los campesinos, los franciscanos apostaron por este modelo de negocio; para así prestar pequeñas cantidades de dinero en metálico con garantía de prenda, y sin intereses.

En el año 1515 el papa León X aprobó el cobro de intereses. Desde entonces los Montes de Piedad decidieron cobrarlos. Luego, años más tarde, se fueron extendiendo por el territorio católico.

Empezaron a dispararse durante el siglo XX, con la llegada del coche. Primero en EEUU y luego en Europa. Su éxito fue tal que en la segunda mitad del siglo XX se tuvieron que legislar los créditos al consumo.

¿Cómo solicitar un crédito al consumo?

Teniendo en cuenta los cambios en los hábitos de consumo, es cada vez más habitual recurrir a préstamos al consumo.

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