Érase una vez una joven llamada Ana (28 años) que vivía con su perrita Aladina en un pequeño apartamento de Madrid.

Un día recibió por correo la Tarjeta Fintonic. La sacó del sobre y la frotó con una de sus manos. Y por arte de magia de la tarjeta salió un mago que le dijo que sus deseos se podían cumplir…

Ana le dijo que quería una tarjeta sin comisiones y sin cargos, ¡deseo concedido, dijo el mago! Pidió Ana, además, una tarjeta CON crédito y que también funcionara como una de débito… y que pudiera pagar en todo el mundo mundial… El mago se lo concedió al momento.

Y, por último, Ana le pidió que la tarjeta le diera descuentos y devoluciones de dinero por sus compras… Deseo concedido, dijo el mago.

De repente, unos ladridos despertaron a Ana, era su perrita Aladina, vaya, todo ha sido un sueño; desayunó y cuando se disponía a ir a trabajar, llamaron a la puerta, era el cartero vestido de Elfo que le traía un paquete. Lo abrió… y guau (exclamaron ella y su perrita)… era la tarjeta maravillosa con la que había soñado, la Tarjeta Fintonic. Se la guardó en su cartera y salió con Aladina a hacer algunas compras… ¡El día prometía! Ahora sería todo mucho más positivo.

No es ningún cuento, con Fintonic puedes disfrutar de una tarjeta maravillosa que es mucho más que una tarjeta.

 ¡Con Fintonic te saldrán las cuentas… en Navidad y todo el año!